La sombra de la traición

“Tengamos una conducta recta

y dejemos al tiempo hacer prodigios”.

Simón Bolívar

La traición ha sido la tragedia que ha resquebrajado históricamente el proyecto de vida de los pueblos latinoamericanos. Condenados a vivir siempre bajo la égida  de gobiernos usurpadores, las probabilidades de transformación se diluyen bajo la sombra de un traidor.

Esto pasó en Ecuador.  La mentira se armó de buen teatro y logró aglutinar a su alrededor las grandes esperanzas. Al primer segundo de lograr su cometido, mostró su rostro, y se dedicó a la vil tarea asignada por sus nuevos jefes banqueros y extranjeros, de romper lo que había nacido con la Revolución Ciudadana.

El primer objetivo, quebrar el liderazgo que había levantado sus banderas. Para lograrlo, los bandidos con trajes de jueces y otros vestuarios que buscan preservar la buena apariencia, iniciaron una cruzada miserable de persecución con armas, cobardía y mentiras, contra los principales líderes de la Revolución Ciudadana y sus familias.

Para esto, las grandes cadenas de comunicación privadas, junto a lo más corrompido de la justicia ecuatoriana, se dedicaron a inventar un prontuario de delitos que nunca existieron contra Rafael Correa, Jorge Glas, Gabriela Rivadeneira, Fernando Alvarado, Ricardo Patiño, Edwin Jarrín, Galo Mora, Soledad Buendía, Viviana Bonilla, entre otros; quienes fueron obligados por las circunstancias a dejar su corazón en Ecuador y partir a nuevos rumbos en defensa de la vida.

El tiempo se ha encargado de hacer justicia. Muchos de los bandidos que protagonizaron esta cruzada, hoy están siendo buscados o están en manos de la justicia por delitos de corrupción. Las pruebas contra los líderes de la Revolución Ciudadana son cada vez más débiles y en muchos casos, sólo quedan retazos que intentan amalgamar lo que no existe.

En esta sección, nos dedicaremos a mostrar quiénes son, qué papel jugaron y dónde están ahora, todos aquellos que protagonizaron la persecución judicial y moral contra Fernando Alvarado, quien hoy sólo es acusado por haberse quitado el grillete que lo condenaría a un encierro injusto. Y no se lo quitó. El grillete se abrió sólo, entregándole en un segundo mágico, la posibilidad de huir de las huestes del horror.

¿Quiénes son? ¿Qué papel jugaron? ¿Dónde están ahora?