No me consta que Chávez haya sido malo, y a esta respuesta seguro vendrá otra pregunta: ¿Chávez hizo de Venezuela un mejor país? Hay muchos datos al respecto, más en contra que a favor, la mayoría generados desde la visión liberal y elitista de la economía de mercado, sin tomar en cuenta la situación de educación, salud, pobreza extrema, etcétera.
No conocí Venezuela antes de Chávez, no analicé su realidad política, económica y social antes de su mandato.
Por ahora puedo aportar desde mi vivencia personal, y es que Venezuela, a pesar del criminal bloqueo, hace rato es un país mucho mejor que el Ecuador de Moreno y Lasso, quienes pregonaron que trabajarían para “no ser como Venezuela”, lo cumplieron, nos destruyeron. Ojalá viviéramos, por lo menos, con la seguridad y tranquilidad que se vive en Venezuela.
Seguro vendrá el debate cliché; ¿y por qué tantos venezolanos “huyen de su país” ?, respondo con otra pregunta; ¿por qué los ecuatorianos han superado a todos los países, tratando desesperadamente de llegar a Estados Unidos a través del famoso tapón del Darién? En fin, es una discusión larga y no el propósito de este relato.
Decidí escribir desde la noble gratitud, y hoy, 5 de marzo, fecha en que se conmemoran los 10 años de la partida física del Comandante Hugo Chávez, siento que debo agradecer y honrar su memoria.
La primera vez que ví al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, quedé impresionado. Por ese entonces lo habían demonizado. Su visita me preocupaba mucho (desde lo comunicacional) por el rechazo y las manifestaciones, que los medios de comunicación dominantes aseguraban, se iban a producir. Sucedió todo lo contrario, hubo muchísima gente en las afueras del Palacio de Carondelet esperando ver a Chávez, para aplaudirlo y saludarlo. Después, en el desarrollo del gobierno de Rafael Correa, lo vi cada vez que visitó Ecuador, siempre con buena vibra y actitud afable, era espléndido.
Cuando Chávez falleció, recuerdo, le pedí especialmente al Presidente Correa que me llevara a ese viaje para despedir al Comandante.
Así pude honrar su partida. La experiencia de ese momento fue sinigual, a toda hora, desde la madrugada hasta la noche y así varios días, la gente hacía kilómetros de cola, de manera ordenada y reverente, con el propósito de pasar, por unos cuantos segundos, al pie del féretro. No es ficción, miles, los de a pie, lloraron su partida, yo lo vi.

Chávez me recibió el 20 de octubre del 2018
Cuando tuve la oportunidad de salir librado del famoso grillete electrónico (que será parte de otra historia), busqué ser recibido por países que entendían la persecución que estábamos sufriendo. Varias llamadas, algunos contactos, y el único país que respondió, positivamente, de manera casi inmediata, fue Venezuela, la de Chávez, esa Venezuela que he llegado a conocer y amar profundamente en estos casi 5 años.
Nunca olvidaré la frase del oficial que me recibió: “Ustedes son más que hermanos, ¡Bienvenido a la Venezuela de Chávez!”.
Fue un momento sublime, me sentí por primera vez en mucho tiempo, seguro y apreciado. Más adelante le pregunté, ¿Cómo es eso de ser más que hermanos?, y me respondió, “ustedes son compañeros, los hermanos te pueden traicionar, los compañeros no”.
En cada una de las vivencias en esta tierra hermosa, respiro lealtad, esa lealtad que nos hizo tanta falta en Ecuador.
Después del recibimiento ¿para dónde? En Ecuador, había escuchado sobre el masivo programa de vivienda digna de Chávez, nunca imaginé vivir en uno de sus proyectos. Durante dos años habité en un edificio del programa Gran Misión Vivienda Venezuela, ubicado dentro del Fuerte Tiuna, una especie de unidad cívico militar, y créanme, no es un simple programa, es toda una comunidad organizada. Son grandes edificios, con cientos de pequeños departamentos, dignos y con todos los servicios, un lugar muy seguro y agradable.

Hoy, a pesar de que ya no vivo allá, sigo yendo a nadar en la piscina olímpica y a cortarme el cabello, en el que fue mi barrio. Tengo mucho que contar y mucho más que agradecer. Chávez es un pensamiento encarnado en su pueblo de gente buena, luchadora, solidaria, generosa, y, sobre todo, con un sentido de soberanía, compromiso y lealtad que no había visto antes.
Gracias hermanos venezolanos por acogerme en su amada patria.

